Literal




“Si alguien me hubiese dicho que algo así sucedería me hubiese reído en su cara.”
Alberto se levantó temprano. Necesitaba llegar a su trabajo a tiempo. Últimamente el nuevo jefe lo estaba tratando con mano firme. No solo a él, todo el personal que tuviera algún problema se vería en una situación complicada.
Siempre diciendo: “Quien cometa alguna falta, perderá la cabeza.
Alberto se burlaba a sus espaldas de sus órdenes, de su estricto mandato.
Llegó unos minutos tarde. Se retrasó en su labor. Conversando o riendo perdió el tiempo. A la hora de salida el jefe lo mandó a llamar.

***

Qué querrá justo ahora el jefecito” pensaba mientras entra en la guarida del lobo.
Buenas noches, Alberto. Ha tenido una gran cantidad de infracciones hoy. Las he dejado pasar, pero he notado que no siente remordimiento, además influye en los demás trabajadores y está convirtiendo mi fábrica en un lugar poco laborable. Ya sabe lo que le sucederá.
De nuevo con lo de perderá la cabeza
No debí haberlo tomado tan metafóricamente. Me equivoqué. Aquí estoy pasando una temporada en la repisa del jefe, hasta que, según sus palabras, “aprenda la lección”.


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