Curiosidad científica







Mi tío es científico. No uno muy bueno, o aplicado. Es más bien el tío apasionado por la ciencia. Loco por las cosas nuevas. Siempre intentando inventar algo. Aunque nunca le han salido bien.
Últimamente está callado, pensativo. Todo es silencio, y eso nunca es una buena señal, al menos no en lo que se refiere a él. Desaparece por horas en su laboratorio. No se escuchan los sonidos de siempre, la explosión, las maldiciones, cristales rotos, nada.
Un día reunió a la familia. Muy emocionado nos llevo a su laboratorio. Todos, incluida yo, sin muchos ánimos, debo agregar. Digamos, que gracias a los años de experiencia, o mejor dicho, de muy mala experiencia.
Con aire dramático y misterioso, levantó una tela y todos nos quedamos asombrados en verdad.
Verdes, amarillas y rojas, por supuesto. Incluso marrones. Pero, ¿azules? Era la primera vez que veía manzanas azules.
No fue el mejor invento del mundo, solo un bonito cambio de color, pero para mi tío siempre ha sido su mayor logro científico.


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