Mal escondite






 

Escuché un ruido y me escondí en el armario. Estoy en mi habitación, y por alguna razón no creo que sea lo suficiente segura. Aquí me siento mejor, más segura. No es que sea una gran fan de la oscuridad, pero es lo que debo hacer. Prestó atención a todo lo que me rodea. Tengo todos los sentidos a mi disposición. Fuera no escuchó nada. El silencio se propaga desde el exterior. No sé cuánto tiempo ha pasado, 10, 20 minutos o segundos, no lo sé. Decido salir de mi escondite cuando escuchó la puerta de mi habitación abrirse y pasos avanzar poco a poco hasta donde me encuentro. El corazón retumba en mis oídos. Lo siento abrir la puerta y mi hermano sonriendo me dice:
— Te encontré. Ahora yo me escondo y tú me buscas.

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