Ilusión








Carmela está cansada de escuchar las mismas palabras de todos: “Te lo dije, Carmi”. Sus amigos, sus padres, incluso sus compañeros de clase. Nadie le cree cuando dice la verdad, cuando con voz bien firme señala: “Me he enamorado”.
La historia siempre es la misma, ve un chico apuesto, se hace ilusiones. Ya sabes, todo el cuento de hadas y el final feliz, incluso antes de saber su nombre. Proclama a los cuatro vientos su amor. Y cuando conoce al muchacho, toda la magia desaparece.
Uno creería que ya ha tenido suficiente. Pero sorprendentemente no es así. Por desgracia en el mundo hay y habrán siempre hombres atractivos.

 



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