Miedos





Es tarde. Creo que pasada la medianoche. No lo sé. Hace dos días el reloj se detuvo y no he tenido el tiempo o, mejor dicho, las ganas para arreglarlo. La luna completamente llena me hace compañía en la solitaria calle. Doblaré en la próxima esquina. Un viento helado me recuerda que estamos en Diciembre. Siempre olvido coger guantes. Soy una total idiota. Sí. Lo soy. Un sonido extraño me hace voltear la cabeza. Pero no hay nada allí. Me acabo de dar cuenta de lo oscuro que está. El edificio tapa la luz de la luna. Comienza a aterrarme el lugar. No había notado el largo callejón. He pasado por aquí antes. Sin embargo a plena luz del día no es tan tenebroso. Otro ruido. Ahora si estoy asustada. Apuro el paso. Antes de darme cuenta ya estoy corriendo con todas las fuerzas que tengo. El ruido persiste. Al igual que mi miedo. Finalmente veo la calle. Un par de transeúntes me miran extrañados. Miro atrás y nada. Veo nuevamente la luna. El ruido aún sigue. Pero descubro que es simplemente el latir de mi corazón. Miro al suelo y distingo lo que me perseguía. Solamente mi sombra.

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