Convicción




















El reloj marca la medianoche. Un susurro continúo advierte al aquelarre que la Bruja Blanca todavía permanece encerrada en su habitación intentando terminar la poción. Las demás brujas opinan que no lo logrará,  que aún no posee los poderes suficientes para lograr una poción tan potente.
Una estruendosa explosión colmó la lúgubre mansión, en las afueras de la ciudad. Las brujas no se deciden a entrar, conocen el temperamento de la Bruja Blanca, si la interrumpen a mitad de su trabajo, la cabeza de alguien rodará. Decidieron echarlo a la suerte, quien proyectase el brillo más débil le correspondería investigar. Sabrina no corrió con tan buena suerte, entrando sigilosamente. La habitación está desierta, con un caldero humeante en el centro de la misma, y una bella rosa roja en el suelo a escasos metros.
La Bruja Blanca se había acercado, sin embargo en el mundo no hay suficiente poder para embotellar el verdadero amor.








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