Inspiración



Llevo una semana sin escribir nada y cuando digo nada, es nada. Me paso las horas con la mirada perdida en el ordenador. Con el Word abierto. Ya me duele la cabeza de sumergirme en el blanco desteñido de mi documento. Es un pobre sustituto de la perfecta hoja de papel en la cual empecé a escribir. El increíble blanco, brillante. El tacto suave, fino que te invita a pasar tus dedos sobre ella y al escribir casi no sientes lo que haces, todo fluye. El sonido al tomarla en tus manos me encanta, a veces pienso en el metal o las cadenas al chocar unas contra otras, no sé porque siempre lo he sentido así. Para mí la hoja de papel es más fuerte que cualquier otra cosa. Ella aguanta lo que la persona decida escribir. Es poderosa. Increíblemente apacible, al menos para mí, luego de plasmar mis ideas me siento liberada, feliz. Por eso he vuelto a ella, ahora mi escritura fluye como el agua de un río. Es perfecta, la hoja de papel, la mejor amiga del escritor.

 

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