La rosa
























La madre miraba de lejos a su hijo que correteaba de un lado a otro, sonriente mientras el viento jugueteaba con su cabello rubio. La tarde era apacible, se encontraban en el parque frente a su casa donde iban todos los días a la misma hora para pasar un tiempo agradable. El niño adoraba la libertad siempre buscando nuevos retos, subir a un árbol, correr largas distancias sin detenerse. La madre sonreía ante la persistencia de su pequeño. Lo seguía con la mirada cuando vio que cayó, asustada corrió a su encuentro pensando que tal vez se había hecho daño, sin embargo lo que ocurrió fue sorprendente. El niño se levantó con una rosa roja entre sus pequeñas manitas y con una sonrisa en los labios dijo: “Te quiero, mamá.”


Un gran beso y muchas felicidades para todas las madres. Que este domingo sea especial y la pasen con su familia, como yo pienso hacer con dos personas muy especiales para mí, mi madre y mi abuela.

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