Fisgón sorprendido



Carlos miró por el ojo de la cerradura. Pensó probarlo. Ha visto que siempre lo hacen en la televisión. Nunca pensó que se viera tan poco. No sabe como llego a estar en esta posición. En realidad, si lo sabe, pero se niega a aceptarlo. Lleva más de un año enamorado de su vecina. La bella Luisa. Una mujer hermosísima, aunque al parecer tiene novio. Y esta es la razón para estar husmeando. Todos los días ve llegar a un hombre y no lo ve marcharse en toda la noche. Escruta la mirilla de la puerta tratando de descubrir su objetivo. Con la boca abierta por la respuesta a su incógnita, ve al amor de su vida quitarse poco a poco las capas de ropa masculina.



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