¡Vaya sorpresa!





El hombre de la gabardina metió el sobre en el buzón. Luego miró a su alrededor como cerciorándose que nadie lo haya visto. Nunca pensó que todo terminaría así. Si le hubiesen dicho hacia una semana que estaría allí en ese momento no lo creería. Recuerda las palabras que con mucho pesar escribió:
Este es mi último caso como detective privado. Aquí están las pruebas de la infidelidad de su esposo. Divórciese y quítele todo lo que tiene, se lo merece, créame. El pago puede mandarlo a esta dirección.
No puede creer que después de 20 años como detective todo terminé así, sin previo aviso, como un duro golpe que sale de la nada. Es increíble que nunca se haya dado cuenta. Está decepcionado de su pobre trabajo.
Necesito que una extraña mujer viniese pidiendo su ayuda por sospechar que su marido la engañaba para descubrir que su propia esposa era la causa de la desgracia de su última clienta.



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