La aburrida vida de un pequeño gusano






Su vida era aburrida. Sin sentido. ¿Qué puede hacer un gusano? Nada. Solo esperar que un pájaro no se lo coma. Solo eso. El único momento feliz en su triste existencia era cuando paseaba por el campo, la tierra y las hojas lo camuflajeaban y no debía temer morir antes de tiempo. Lo mejor de su día era si encontraba en su camino una jugosa manzana acabada de caer del árbol.
Se acercó sigiloso. El gusano se deslizó sobre la piel tersa de aquella manzana. De pronto sintió un terremoto. ¿Un terremoto allí? Levanto la vista y vio un humano acercar la manzana a sus labios. En lo último que pensó antes de desaparecer en la oscuridad de su boca fue en la ironía del momento. Siempre temió ser comido por un pájaro, no pensó que se equivocaría tanto de animal.


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