Desilusión


Absorta observo el lejano horizonte. Pensando en lo mal que me han ido las cosas. En lo triste que me siento. En lo efímera que es la vida. Preguntándome si alguna vez seré feliz, si alguna vez seré libre.
A mi cabeza llegan los recuerdos del amor que paso y no pude retener. Sus besos, abrazos, caricias que aún hoy siento en toda la piel. Las últimas palabras que pronunció y el dolor que rompió mi corazón en miles de pedazos.
Hoy, me maldigo por cobarde. Por no luchar. Por ser tan idiota y dejar que la felicidad se me escurriese entre las manos, así como las olas que borran tus huellas en la arena.
Ha pasado, no sé cuánto tiempo, quizás años, horas, o tan solo segundos del momento en que todo cambio. Ese instante en el que descubrí que todo en mi vida es una absurda broma que ya no tiene gracia.
Hoy, finalmente comprendí que la felicidad no es para mí. Los finales felices, los cuentos de hadas, simplemente la alegría, no existe en mi pobre vocabulario.

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